ADIOS KIOSQUITO - San Juan y Boedo, mano sureste
Publicado por Ana di Cesare en 13:08
Etiquetas: Boedo, Kiosco de flores, San Juan y Boedo
EL COMANDANTE CIRIACO CUITIÑO, PROPIETARIO EN BOEDO
Resumen de artículo: Revista Galaxia Porteña, año 1 nro 6, octubre 2004
Queda prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su autora.
Correo de contacto: dicesareana@gmail.com
Publicado por Ana di Cesare en 8:08
Etiquetas: Barrios, Boedo, Ciriaco Cuitiño, di Cesare Ana, Historias Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas
Joyas de Boedo (uno)
Boedo es un barrio magnífico, lamentablemente, se están demoliendo las hermosas casas que hacían a su identidad.
Las fotos de este video, fueron tomadas hace unos 3 años.
Algunas construcciones quedan en pie, afortunadamente.
Continuan siendo nuestras joyas.
https://www.youtube.com/watch?v=gBOJz_cJ9B8&list=UUWoZZAZejj3J9uLXJIqD5bA
Publicado por Ana di Cesare en 9:10
Etiquetas: Arquitectura, Barrios, Boedo, di Cesare Ana, Patrimonio urbano
Boedo, barrio de teatro
Fue paradójico que un barrio obrero del confín ofreciese esta situación. Sin embargo en el seno mismo de esta aparente contradicción está la clave.
Pasó al Teatro América, pero el trato usurario de su dueño, hizo que solo durara tres meses allí. Actuó en el "Politeama" y en el " Nacional de Comedias", y fue contratado por "Lumiton" para hacer cine, pero no se adaptó; porque este hombre apuesto, muy envidiado por sus éxitos amorosos, extrañaba su gran amor: el barrio y a él volvió rehusando mejor pasar y fama.
Una vez en Loria, tuvieron lugar para Biblioteca, sala de conferencias y para un teatro que pusieron en marcha: Cavalieri junto a Isaías Borestein ( Boris), Mario Rozas, Amadeo Palermo, Juan Literas, Jorge Vizcaíno, Vicente Rocco, Pascual y Luis di Cesare y obviamente Zanetta.
"El pobre hombre". Donde tomó la problemática de las alteraciones psíquicas.
"Los dientes del perro". Donde si bien el tema no es innovador, cuando se iba a representar por primera vez en 1918, Elías Allipi, le sugirió a Castillo que dado que el primer cuadro transcurría en un cabaret, se podría colocar la orquesta en escena y no en el foso, a lo cual el autor accedió.
Con respecto a esta Peña, digamos que se fundó en la terraza del café Biarritz, en 1932. Agrupaba a los artistas del barrio. Su finalidad era difundir las artes. Se levantó con el apoyo económico de vecinos y comerciantes. Allí se hizo teatro, se ofrecieron conciertos, se realizaron exposiciones, todo en forma gratuita.
Fueron conferencistas de la Peña Pacha Camac, entre otros: Roberto Artl, Leónidas Barletta, Roberto Castagnino, Alicia Moreau de Justo, Nicolás Olivari, Alfredo Palacios, José Antonio Saldías, Antonio Sassone, Juan José de Soiza Reilly, Roberto Talice, Alberto Vaccarezza, Iris Marga, Enrique Muiño, Fortunato Lacámera, Domingo Maza, Quinquela Martín, Sepucio Tidone, Miguel Carlos Victorica, Saulo Benavente.
Publicado en Enero de 1995
Versión para Internet
*La bibliografía y documentación que lo sustenta, puede solicitarse al correo del blog.
Publicado por Ana di Cesare en 6:53
Etiquetas: Barrios, Boedo, Circo Chiappe, Florencio Sánchez, Género Chico, Gonzalez Castillo, Pedro Zanetta, Saldías, Sánchez Gardel, Teatro, Teatro Boedo, Teatro Nilo, Vaccarezza
Cafés de Boedo 3ra parte
La pintura que Julián Centeya (1), el “hombre gris de Buenos Aires”, así lo llamaban, hace del barrio en su poema “Boedo”, es entrañable. Él era habitante y habitué de cafés como “La Puñalada”(2), que junto con Homero Manzi y los hinchas de Huracán lo contaba entre sus parroquianos.
En la esquina sudoeste de Boedo y Rondeau, con sus paredes pintadas de azul, este reducto que también se llamó Café de la Paz y Huracán, cuenta con anécdotas innumerables, como la de aquel día en que se suspendió el sorteo de la lotería, dándole a los presentes la excusa para fabricar una ruleta con el ventilador al que ponían en movimiento; al desenchufarlo ganaba el número que quedaba en la hora doce.
Su nombre, según se dice, de debió a un hecho de sangre por polleras (3).
En la actualidad ese local se llama “Gran Sur” y, se habla de un proyecto para rebautizarlo con el nombre de Julián Centeya.Y si trepamos… “Boedo desde el cruce con Chiclana…” (Julián Centeya)En la propuesta del poeta, sólo encontraremos algunos de aquellos viejos cafés remozados para esta época como por ejemplo: en la esquina de Inclán un moderno restaurante reemplaza a la antigua vinería “La Tacita”, donde el vino de Bordalesa era servido en tazas de loza blanca.
Al llegar a Boedo 857 faltará la famosa cervecería “Munich”, en ese lugar, desde un elevado palco las victroleras, con ojos soñadores y movimientos gentiles, daban cuerda a la victrola mientras cambiaban sonrisas con los hombres sentados estratégicamente en el salón.
En la esquina de San Ignacio ya no está “El Trianón”. En su lugar nació el café “Margot”, plasmado con magia parisina en el Buenos Aires al sur, ilusión que movilizó a nuestros poetas de antaño y nos sigue emocionando a los porteños de siempre.
© Peña de Historia del Sur. Ana di Cesare, Gerónimo Rombolá, Beatriz Clavenna
Publicado por Ana di Cesare en 6:17
Etiquetas: Av.Chiclana, Azucena Maizani, Boedo, Café Margot, Cafñe de la Paz, Cortada San Ignacio, El Trianón, Gran Sur, Homero Manzi, Huracán, Julián Centeya, Munich, Victroleras, Vinería La Tacita
Cafés de Boedo 2da Parte
Trascendido el límite barrial, ganaron luego un merecido
espacio en el “Olimpo” cultural porteño.
Allá por 1930, a lo largo de seis cuadras, que van por Av. Boedo desde México a Independencia, existían 68 locales donde funcionaban cafés, despachos de bebidas, bares automáticos y confiterías; todos ellos muy concurridos.
Los cafés que eran el lugar de reunión preferido por los artistas y poetas, fueron testigos en muchas ocasiones del drama del autor incomprendido y, de las telas ya jadas de algún pintor sin sala para exponer. Inspirado en esa realidad, González Castillo, el gran dramaturgo y alma solidaria, fundó la “Peña Pacha Camac” en la terraza del “Café Biarritz”, de Boedo 868, el único ubicado en la vereda este de la Avenida. Tenía mesas en la acera y amalgamaba un abanico de parroquianos que iba desde el político al quinielero. Pasando por el poeta, el tanguero, estudiantes que nunca dejaron de serlo, médicos, periodistas, abogados y, otro que otro excéntrico mtemático.
Al amparo de la peña, la cultura encontró el camino para llegar al hombre común; se organizaban exposiciones, conciertos, funciones de teatro, todo con entrada gratuita. Un golpe de la Municipalidad acabó con sueños y concreciones en 24 horas. Ese fue el lapso que se le dio a la Pacha Camac para desalojar la terraza, cuanden1938 la comuna compró el predio para ampliar el entonces Banco municipal.
El “japonés”, propiedad del Sr. Jamahata en Carlos Calvo y Boedo, era un baluarte libertario; reducto exclusivo de los hinchas de “Huracán” y, lugar de reunión de la gente de Editorial “Claridad”. Por su mesa pasó la bohemia de Barletta, Yunque, Tiempo, Castelnuovo y muchos otros que en aquel 1923, premiados en el concurso de escritores jóvenes organizado por el diario “La Montaña”, formaron el “Grupo de Boedo”.
No podemos olvidarnos de aquel muchacho sin trabajo, del jugador de todos los juegos y, del infaltable cantor. Figuras típicas de las noches de café.
© Peña de Historia del Sur. Ana di Cesare, Gerónimo Rombolá, Beatriz Clavenna
*Este artículo se encuentra protegido por las leyes de derecho de autor, se prohíbe su reproducción total o parcial sin la autorización escrita de sus autores.
Versión para Internet de los artículos publicados en septiembre de 1993
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Cafés de Boedo 1era parte
El café “Homero Manzi”, situado en la esquina Noroeste de San Juan y Boedo. En 1927 se lo conocía como “El Aeroplano”, quizás porque allí nació el vals de Pedro Data, o por el dibujo de un aeroplano en una de sus paredes.
© Peña de Historia del Sur. Ana di Cesare, Gerónimo Rombolá, Beatriz Clavenna
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Versión para Internet de los artículos publicados en septiembre de 1993
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Boedo: Las Plazas que no fueron
En cierto momento Boedo estuvo a punto de recibir
los dones del amor que el Intendente Noel tuvo por su ciudad.
El proyecto de un “Buenos Aires verde”
quedó archivado entre siete planos.
Los que habitamos Boedo sabemos que carecemos de plazas, salvo la que algunos vecinos formaron con tenacidad en Independencia y Muñiz, en el predio que ocupara la vieja escuela F. Ameghino. Excepto ese trocito encajonado entre edificios, cuando queremos pisar césped o que nuestros hijos jueguen, debemos trasladarlos a Parque de los Patricios, Parque Chacabuco o Parque Centenario. Estamos resignados, como si fuera una maldición fundacional que le negó pulmones a este retazo tan sobresaliente de la Capital.
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Publicado por Ana di Cesare en 5:39
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Los hornos de ladrillo en Boedo
3 de julio de 2009
Aunque para el imaginario popular Boedo fue barrio de cuchilleros, la verdad es que sus pobladores, lejos de ser diestros con el puñal, lo fueron con la pala, que era la fuente de sus salarios. Boedo estaba salpicado por los hornos de ladrillo.
La foto que ilustra este artículo, nos muestra, justamente, la cocina, de uno de los más famosos, el de Luis Vignole, en Avenida Pavón 3877. La cocina para aquellos obreros era central, allí se reponían las fuerzas con el puchero, la sopa, y las rondas de mate con galleta; que era el menú popular de aquellos tiempos (último cuarto del siglo XIX y comienzos del XX), para todos los días de la semana, con excepción de los jueves y domingos, en que comía guiso de carne con papas.
La peonada libaba los almuerzos con caña, vino y tabaco, que adquirían de un proveedor vecino.
Vignole se había establecido en 1885, cuando Pavón era un camino real, por el que circulaban penosamente los carros y carretas. Tan malo era su estado, que los dueños de los hornos aledaños, le pagaban una cuota al vecino Juan Balestrini (apodado Guanín), para que mantuviera transitable la huella pantanosa.
Además del horno de Vignale, fueron famosos el del vasco Anchón, el de Martín María, el del tuerto Morini, el de Perotti, el de Copatti. Los de Mazola y Estevarena, que fueron los últimos en desaparecer y se hallaban ubicados en Av. Asamblea entre Emilio Mitre y Cuarapaligüe, frente a los “terrenos de la pólvora”, hoy Parque Chacabuco.
La cocina de la foto existió, con seguridad, al menos hasta entrada la década de 1950, sobre un terreno de dos metros de alto sobre el nivel de la calzada, en las que por entonces se conocían como “las lomas de Flores”
Las primeras casas del barrio, que modestos propietarios edificaron sobre los terrenos comprados a mensualidades en los loteos de las viejas quintas de de verdura y montes de fruta, fueron levantadas con los ladrillos de esos hornos.
Documentos:
Solicitudes presentadas a
1) 3 de diciembre de 1880. Joaquín Balda pide instalar un horno de ladrillo en el terreno sito en calle Venezuela y Boedo, en
2) 25 de junio de 1881. Eduardo Cerviño pide instalar un horno de ladrillo en un terreno de su propiedad, en la calle México, en su cruce con Boedo (aprox), a cuadras al Oeste del Tren de la basura.
3) 25 de febrero de 1881. Ezequiel Gorchitorena, pide instalar un horno de ladrillo en Carlos Calvo (Entonces llamada Europa) y Maza.
4) 11 de abril de 1881. Domingo García, pide instalar horno para fabricar ladrillos en Avenida Pavón y Boedo.
5) 15 junio de 1882. Andrés Maggi, pide instalar un horno en la calle Europa ( Hoy Carlos Calvo) en la que fuera
Plano 1892 Ampliación Zona Boedo.
En la parte inferior en linea punteada se observa parte del recorrido del tren de la basura.
Calle señalada como:
Artes y Oficios: actual Quintino Bocayuva.
Bayona: actual Yapeyú
Europa: actual Carlos Calvo
Comercio: actual Humberto Primo
Versión para Internet, resumen del artículo publicado en Revista Opus Tango
Publicado por Ana di Cesare en 10:52
Etiquetas: Av. Pavón, Barrios, Boedo, Calle Artes y Oficios, Calle bayona, Calle Comercio, Calle Europa, idiosincracia, Parque Chacabuco, Terreno de la Pólvora, Vignole













