HISTORIAS DE LA GUERRA


En el 2004, Walter Daniel Echarren, marino mercante de nuestra flota de bandera, "ELMA", hoy desapareciday, veterano de la guerra de Malvinas, me contó la acción de la marina mercante, en la guerra de Malvinas.


Pensé que como yo, otros muchos argentinos, desconocían la intervención de los marinos no militares y le pedí, escribiera una nota, para mi revista Galaxia Porteña.


Cumplió, enviándome un escrito escueto, que aquí transcribo.




LAS CAUSAS POR LAS QUE SE MUERE SON LAS CAUSAS QUE NO MUEREN!

-----Homenaje a los 16 héroes Marinos Mercantes caídos en las Islas Malvinas----


Cada 10 de mayo rendimos homenaje a nuestros colegas en oportunidad de cumplirse el aniversario del hundimiento del buque de transporte ”ISLA DE LOS ESTADOS “.


La MARINA MERCANTE con sus hombres y también mujeres (Enfermeras, Radiotelegrafistas, Comisarias de a bordo), actuaron en tareas de APOYO LOGISTICO e INTELIGENCIA en el Teatro de Operaciones del Atlantico Sur (TOAS) y Teatro de Operaciones Malvinas (TOM).


Estas acciones dejaron la pérdida de 16 vidas, y dolorosas e irreversibles secuelas en muchos de quienes son nuestros camaradas. Varios barcos mercantes fueron atacados y algunos hundidos.Desde el 2 de abril y hasta la finalización del enfrentamiento armado los Marinos Mercantes dieron su apoyo y solidaridad a los que estaban combatiendo. Zarparon orgullosos, por una patria que pedía su sacrificio y, si era necesario su sangre en defensa de la soberanía nacional.


Cabe destacar que no les cupo la misión de diagramar complejas tácticas y estrategias de combate. No debieron demostrar su bravura empuñando el fusil, ni padecer las inclemencias de la guerra dentro de las trincheras como nuestros soldados veteranos.


A pesar de la amenaza de hundir a todo barco que a partir de día 12/04/1982 ingresara al área declarada zona de guerra por los ingleses, cruzábamos sin escolta y a efectos compredan, cada buque mercante era como un polvorín flotante sin posibilidad de defenderse.


Como civiles convocados de hecho, intervenimos en el conflicto pese a no haberse declarado el estado de guerra, aunque por el estado de beligerancia existente los buques participantes se hallaban efectivamente bajo comando militar en el marco de las marco de las operaciones encomendadas por el gobierno, es decir con sujeción a la Jurisdicción Militar.


Para nuestros caídos por la patria, toda palabra, todo gesto o actitud de nuestra parte resultará diminuta con la hazaña realizada. Para los que continuamos gozando del privilegio de vivir, cualquier esfuerzo será poco frente a la tarea a realizar por los ex combatientes.


Los Veteranos de la Marina Mercante, tratamos de mantener vivo el recuerdo difundiendo la historia, la que ponemos a disposición de quien desee ampliar sus conocimiento sobre el tema.


V.G. Walter Daniel Echarren

Maquinista Naval

La nevada del 22 de junio de 1918

12 de diciembre de 2008



El 22 de junio de 1918, nuestra ciudad se cubrió de nieve.




Foto: La nevada frente a la Catedral


Hacia las 15,30 horas de ese sábado, los porteños asombrados, vieron flecos de nieve volar entre la lluvia y desaparecer antes de tocar el suelo. Lo insólito del fenómeno aglomeró a los vecinos, pese al intenso frío, en los umbrales y los balcones. Para demostrar que algunas costumbres no se pierden en el transcurso del tiempo, la Cámara de Senadores malogró el 7ma sesión ordinaria, porque los señores senadores tuvieron un interesante espectáculo de la nevada desde las antesalas del Congreso.


Foto: La nevada en la Plaza de Mayo



No quedó en copitos la cosa, porque con breves interrupciones la nevada, continuó toda la tarde y toda la noche. Así Buenos Aires quedó cubierta por un espe
so manto blanco (que en la ciudad de La Plata llegó a los 39 cm.)



Foto: La nevada en Palermo

La primera reacción de los porteños fue acercar los dedos, luego vinieron los muñecos y las guerras con bolas de nieve.




Foto: La nevada en La Boca


Sorpresas y nostalgias… No todo fue dicha, el espectáculo se cobró dos vidas a causa del frío y los hospitales atendieron numerosas fracturas, contusiones y heridas varias entre los que resbalaron sobre aquella histórica nevada.




Foto: La nevada en la Ciudad de la Plata





© Ana M. di Cesare
© Galaxia Porteña

Versión para Internet. Resumen de artículo publicado en Revista Galaxia Porteña, Año 2, nro 14, junio 2005

Queda prohibida la reproducción parcial o total de este trabajo, sin mi respectiva autorización por escrito.
Las fuentes documentales y bibliográficas pueden solicitarse al correo del blog



Remedios de Escalada de San Martín

12 de diciembre de 2008


Remedios, la esposa del General San Martín, falleció en Parque de Los Patricios.

Los Escalada, poseían una quinta en el sur. Durante muchos años se discutió su ubicación exacta, hasta que se precipitaron los datos. Ocupaba los terrenos, y alguna extensión más, del hoy parque Florentino Ameghino, determinado por las calles Monasterio, Santa Cruz, Uspallata y Caseros. Flanqueado por el Hospital Muñiz y la vieja cárcel de Caseros.


Al comienzo de su enfermedad, se la había llevado a la quinta de San Cristóbal, para que recuperara su salud. A fines de julio de 1823, cuando la mujer de 26 años, agonizaba, se la pensó regresar a la casa familiar en las actuales Perón y San Martín, esquina S.O. Pero, se comprendió el sinsentido de someterla a semejante viaje, en pleno invierno y con el pésimo estado de los caminos. Sí, se la trasladó cuando ya había fallecido, el 3 de agosto de 1823, para que sus allegados pudieran asistir al velatorio.


Hasta 1947 se conservaban restos de una tapia y una casa, dando cuenta de la existencia de la quinta.






© Ana di Cesare
© Galaxia Porteña

Resumen de Artículo: Revista Galaxia Porteña, Año 2, Nro 19, Noviembre de 2005

Queda prohibida la reproducción total o parcial, sin la autorizacion por escrito de la autora.
Las fuentes bibliográficas o documentales pueden solicitarse por escrito al correo del blog.




La casa mínima

12 de diciembre de 2008



En la cortada San Lorenzo Nro.380 (San Telmo), se encuentra la casa más angosta de la ciudad, apenas 2,30 metros de frente, que disminuyen hacia el interior a causa de sus gruesos muros de 45 cm de ancho.

Acerca de su origen los historiadores no se han puesto de acuerdo. Para unos, es el residuo que quedó luego de las múltiples subdivisiones que sufrió el predio que en un principio la contenía. Para otros, era casa de libertos.

Cuando los esclavos adquirieron su libertad y, en muchos casos debieron procurarse una vivienda, sus viejos amos, les concedían una pequeña porción de terreno dentro de sus propiedades, para que la edificaran, cuando el liberto fallecía, ésta regresaba a manos del donante.

Esta extraña casa parece haber sido construida hacia 1850. En su mínimo terreno de 13 metros de largo, tiene en la planta baja un hall, patio y cocina; en altos, una habitación a la que se accede por una escalera caracol.

La leyenda cuenta que le perteneció a un esclavo de Urquiza, pero más allá de la realidad histórica y del mito, nos quedamos con las palabras que sobre ella dijera Baldomero Fernández Moreno: “ Más que una casa (…) es una fisura que llenaron de ladrillo y cal para que no se vea el azul del cielo”.


© Ana M. di Cesare
© Galaxia Porteña

Resumen de artículo: Revista Galaxia Porteña, Ano 1, Nro 5, Septiembre de 2004

Queda prohibida la reproducción parcial o total de este trabajo, sin mi respectiva autorización por escrito.
Las fuentes documentales y bibliográficas pueden solicitarse al correo del blog

Rosas, Lavalle y el dulce de leche

12 de diciembre de 2008




Imaginemos el invierno de 1829, el 17 de Julio para ser precisos. Unitarios y Federales venían de firmar el pacto de Cañuelas.

Habían quedado temas pendientes y Juan Galo de Lavalle, el apuesto unitario, cabalgó hasta el campamento federal aún en las inmediaciones, para resolverlas con don Juan Manuel. Llegó agotado y como este se demoraba, lo venció la tentación de recostarse en un catre, donde se quedó profundamente dormido.





Juan Galo de Lavalle



Ese catre era el de Rosas, y cuando la multa que preparaba la lechada (leche y azúcar) para el mate de la tropa, descubrió al enemigo durmiendo en el sitio de su amo, fue a buscar ayuda para sacar de allí al intruso.

El caudillo porteño, impidió que despertaran a su hermano de leche (los había amamantado la misma nodriza). Fue entonces que la mujer se dio cuenta que había dejado la leche sobre las brasas, hirviendo suavemente, y que esta se había transformado en una crema amarronada.

Alguien tuvo el coraje de probarla, esos hombres se animaban a cualquier cosa. La cuchara pasó de mano en mano, en medio de aprobaciones. Acababa de nacer el dulce de leche.

Lavalle no se enteró, durmió hasta el día siguiente.



Juan Manuel de Rosas



© Ana di Cesare
© Galaxia Porteña

Resumen de artículo: Revista Galaxia Porteña. Año 1, Nro 2, Junio 2004


Queda prohibida la reproducción parcial o total de este trabajo, sin mi respectiva autorización por escrito.
Las fuentes documentales y bibliográficas pueden solicitarse al correo del blog











La Plaza 1 de Mayo

12 de marzo de 2008




Esa, ubicada entre las calles Pasco, Pichincha, Alsina e Hipólito Irigoyen, tiene unos secretos, disimulados por el paso del tiempo y los juegos infantiles.

Antes de ser una plaza sin otra particularidad que no abarcar la totalidad de la manzana en que se emplaza, fue el segundo cementerio de disidentes, y allí estuvieron los restos de la esposa del Almirante Guillermo Brown.

La historia comienza cuando en 1833, los protestantes buscando tener otro enterratorio, porque el primero próximo al Socorro, estaba inoperante, compran la chacra de De La Serna y, oficialmente termina cuando en 1869, se clausura.

Pero en realidad la última inhumación es de 1892, o sea 23 años después de las disposiciones oficiales. La Municipalidad quería transformarlo en una plaza e insiste varias veces en comprarlo entre 1901 y 1921, en que por fin, llega a un acuerdo con la Corporación de Disidentes.

En 1923, se da por terminado el traslado de los restos. Pero no de todos, porque a los que no fueron reclamados se los dejó descansando en su destino primero. Entre ellos, posiblemente, los de Elisa Chitti de Brown, que se extraviaron. Una placa recuerda ese singular hecho.




Así, la pequeña placita, que alza sus árboles a un cielo distante, entre tanto cemento, cambió sus aires de dolor y pérdida por las risas de los chicos y salió ganando.






© Ana María di Cesare
© Galaxia Porteña

Resumen de artículo: Revista Galaxia Porteña, Año 2, Nro 20, Diciembre de 2006

Queda prohibida la reproducción parcial o total de este trabajo, sin mi respectiva autorización por escrito.
Las fuentes documentales y bibliográficas pueden solicitarse al correo del blog

Los Terceros

12 de marzo de 2008
La inventiva popular dio el nombre de “Terceros” (así se llamaba a los recolectores de basura), a tres arroyos que cruzaban la ciudad, en los cuales los vecinos echaban los desperdicios.

El Primero o “Tercero del Sud”; corría desde la Plaza Constitución hasta la calle México, torcía por Chile y desaguaba en el zanjón del hospital y por éste sus aguas llegaban al río. Este arroyo venía a poner límite entre la ciudad y el arrabal.. Cuando llegaban las épocas de lluvias, desbordaba. De modo que el Virrey Vértiz hizo construir un uente a la altura de las calles Perú y Chile, para facilitar el tránsito.

El Segundo o “Tercero del Medio”, se iniciaba por la actual plaza Congreso, zigzagueaba por las actuales Corrientes, Libertad, Tucumán, Cerrito, para formar un bañado en la plazoleta de Viamonte y Suipacha, desde allí seguía por el zanjón de Matorral, hasta el Pasaje Tres Sargentos y desaguaba en el río.

El Tercero Manso, o, de “Goyo Viera”, juntaba el agua de tres lagunas, en lñs esquinas de las hoy Saavedra y Belgrano, se ampliaba en un bañado en Anchorena y Corrientes, Pasteur y Córdoba y dando una serie de vueltas, pasaba por detrás de la Recoleta, para desaguar en el Río de la Plata, a la altura de la calle Austria.

Existen hoy entubados… Pero el del medio, al parecer el más rebelde, no quiere ser olvidado y desde su prisión el murmullo de su queja, se escucha aún, en la Cortada Tres Sargentos.




© Ana María di Cesare
© Galaxia Porteña


Resumen de articulo: Revista Galaxia Porteña, Año 1, Mrp 3, Julio 2004

Queda prohibida la reproducción parcial o total de este trabajo, sin mi respectiva autorización por escrito.
Las fuentes documentales y bibliográficas pueden solicitarse al correo del blog

Corridas de Toros

8 de marzo de 2008
En nuestra ciudad hubo corridas de toros, desde la fundación. Durante mucho tiempo se realizaron en un ángulo de la actual Plaza de Mayo, frente al cabildo, para celebrar algún acontecimiento relativo a la corona. Se armaba una construcción precaria que aparejaba contratiempos, por lo que se pensó en dotar a la ciudad de un lugar permanente.

Así en 1791 comenzó a funcionar en el “Hueco de Montserrat” la plaza con capacidad para 2000 espectadores. Estaba emplazada al sur del actual edificio de Obras Públicas, próxima a la célebre calle del pecado.

A los pocos años, los vecinos dirigieron un memorial al virrey. La vida, con la plaza, se les había vuelto insoportable, la zona era una refugio de mal vivientes; reiteradamente los toros bravos, traídos desde Chascomús, se fugaban, poniendo en peligro a la población. Y por último, los animales muertos en las corridas, permanecían abandonados en los alrededores de la plaza, envenenando el aire.

Tan contundentes fueron los argumentos, que en 1779, se ordenó la demolición. Las corridas continuaron (en el barrio de Retiro y en Barracas), hasta que una ley de Martín Rodríguez, en 1822, puso fin definitivamente a una práctica tan cruel.



© Ana María di Cesare
© Galaxia Porteña

Resumen de artículo, Revista Galaxia Porteña, Año 2, Nro 17, Septiembre de 2006

Queda prohibida la reproducción parcial o total de este trabajo, sin mi respectiva autorización por escrito.
Las fuentes documentales y bibliográficas pueden solicitarse al correo del blog